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Cómo responder a los revisores
Recibida una decisión que solicita modificaciones, el trabajo pendiente no es solo corregir el texto: es explicar qué se corrigió y por qué.
Esa carta pesa más de lo que los autores suelen suponer.
Antes de escribir
Deje pasar unos días. Los informes críticos se leen mal recién recibidos. La segunda lectura, con distancia, encuentra observaciones útiles que la primera registró como ataques.
Separe las observaciones en tres grupos: las que va a atender, las que va a atender parcialmente y las que va a rechazar razonadamente. Los tres grupos son legítimos.
Advierta cuando dos revisores se contradicen. Ocurre con frecuencia. No intente satisfacer a ambos: elija una posición, expóngala y señale la discrepancia al editor, que es quien decide.
Estructura de la carta
Comience con un párrafo breve de agradecimiento y un resumen de los cambios principales. Sin efusividad; una línea basta.
Después, punto por punto: reproduzca la observación del revisor, indique qué hizo y señale dónde puede comprobarse en el texto revisado.
Numere las observaciones. Un editor que debe comprobar veinte cambios agradecerá poder seguirlos en orden.
El tono
Profesional, no defensivo. Los revisores dedicaron tiempo no remunerado a leer su trabajo. Aunque una observación le parezca desacertada, provino de una lectura atenta.
Concreto. «Se ha modificado la sección metodológica» dice poco. «Se añadió la descripción del muestreo, páginas 7 a 8» permite verificar.
Sin ironía. La carta puede llegar íntegra al revisor.
Cuando discrepa
Está autorizado a hacerlo, y hacerlo bien fortalece el manuscrito.
Una discrepancia útil tiene tres partes: reconoce lo que el revisor señala, expone la razón de mantener la posición y, cuando corresponde, incorpora una aclaración en el texto para prevenir la misma objeción en otros lectores.
Este último punto importa. Si un revisor especializado entendió algo distinto de lo que usted quiso decir, es probable que otros lectores lo hagan también. Aun rechazando el cambio propuesto, conviene clarificar el pasaje.
Errores frecuentes
Responder solo a lo fácil. El editor comprueba si las observaciones sustantivas fueron atendidas. Omitir la más difícil se advierte.
Afirmar cambios no realizados. Se verifica.
Cambios que no fueron pedidos, sin declararlos. Si aprovechó para modificar otra cosa, dígalo.
Extensión desmedida. Una carta más larga que el artículo sugiere que las modificaciones no fueron sustanciales.
Discutir la competencia del revisor. Aunque tenga razón, no ayuda a su manuscrito.
Segunda ronda
Es normal. Los revisores comprueban lo que pidieron y a veces advierten cuestiones nuevas surgidas de los cambios.
Si el informe de la segunda ronda repite una observación de la primera, es señal de que su respuesta anterior no fue suficientemente clara. Vale la pena reformularla antes que reiterarla.
Una observación final
Un manuscrito revisado con seriedad suele ser mejor que el enviado inicialmente. Esto es fácil de decir y difícil de sentir mientras se leen los informes, pero se comprueba al comparar ambas versiones meses después.